Comunidades de El Paraíso trabajan en un futuro productivo y sostenible
Las inversiones en la pequeña agricultura empresarial dependen en gran medida de la rapidez con que el productor logra recuperar lo invertido. En muchos casos, las familias rurales utilizan sus propios fondos o créditos a corto plazo con tasas de interés que superan el 12 % anual.
Para un productor, hoy no resulta rentable dedicarse a un solo rubro. Por eso, muchos combinan la siembra de alimentos básicos con cultivos de mayor valor como café, cacao, plátano y legumbres. Adaptarse a las exigencias del mercado local y regional exige transformar las actividades productivas y de procesamiento, lo que implica invertir para ser más competitivos.
Tecnologías sostenibles
Ante este desafío, la Fundación para el Desarrollo Empresarial Rural FUNDER, trabaja en la búsqueda de financiamiento accesible y fondos no reembolsables que faciliten el acceso a tecnologías sostenibles. Uno de los ejemplos es el Proyecto Paraíso Verde que está siendo ejecutado en el departamento de El Paraíso con fondos de la Unión Europea UE, además se suma el Proyecto Ayuda Irlandesa.
Este modelo promueve un mecanismo de ayuda a terceros: las organizaciones reciben apoyo económico para adquirir equipos, herramientas o realizar obras que impulsen su producción. Con ello, se beneficia no solo la organización, sino también la comunidad, generando empleo, mejorando la productividad y la transformación de los productos.
El proyecto Paraíso Verde trabaja en diferentes municipios y beneficiarios para no duplicar las acciones. Además, apoya a juntas de agua y organizaciones locales en la conservación y declaratoria de microcuencas, junto al Instituto de Conservación Forestal (ICF) y las unidades ambientales municipales.
Restauración del Bosque
Ninguna de las actividades financiadas afecta el medio ambiente. Por el contrario, se fomenta la reforestación y restauración de bosques nativos, así como la protección de las zonas productoras de agua.
El uso eficiente de los recursos de la cooperación internacional, sumado al ahorro y crédito de las organizaciones agroforestales, demuestra que es posible producir de forma sostenible. Aunque el cambio climático genera pérdidas por sequías, inundaciones o plagas, las comunidades logran sobreponerse mediante un manejo más eficiente de sus recursos.
Participación de mujeres y jóvenes
Más que maximizar rendimientos, estas iniciativas buscan bienestar comunitario, ingresos dignos y resiliencia. La participación de mujeres y jóvenes refuerza el sentido de pertenencia y arraigo, pilares del desarrollo rural sostenible.
La información fue recopilada a partir de la experiencia que impulsa el Centro de Gestión Agroforestal y Energía, mediante una entrevista con su gerente, David Erazo, quien destacó que los resultados del proyecto reflejan el compromiso de las familias rurales por proteger la tierra.
